Somos KRANBA!

KRANBA! Todo por ocupar

Izena duenak izana du. Y nosotrxs no somos parte de los pueblos originarios de Abya Yala. En la larga y cruel historia del colonialismo, el pueblo vasco ha estado a ambos lados de la trinchera: basta con mirar al otro lado del océano y ver la herencia que hemos dejado en forma de apellidos y topónimos, de imposiciones y matanzas. Y en nuestra negativa a ser lxs herederxs del expolio, al crear la konpartsa quisimos homenajear a los pueblos que resisten. Y escogimos un nombre atractivo, como pudimos haber escogido otro, sin darle muchas vueltas.

Nuestra blanquitud quedó patente. Quisimos huir del eurocentrismo y caímos en sus dinámicas: apropiación, imposición, anulación.

No vamos a castigarnos. Pero sabemos que nos habíamos quedado en la comodidad. En estos años no hemos profundizado en la historia del pueblo comanche, no hemos construido lazos, y, aun sabiendo que el nombre se lo habían dado los pueblos cercanos para denunciar sus prácticas expansionistas, preferimos entenderlo de modo acrítico. Nuestros símbolos e imágenes también los construimos mezclando sin mucho criterio elementos de diferentes pueblos, cogiendo cosas gratuitamente, hasta ayudar a producir esa otredad vacía a la que han sido relegadas tantas culturas en la narrativa hegemónica.

Hasta que vimos que nos había llegado la hora de pararnos y reflexionar, como Konpartsa que ha apoyado, apoya y apoyará las luchas y resistencias populares. En esta ocasión el principal detonante para nuestro proceso de escucha, reflexión y aprendizaje fueron lxs compañerxs de las luchas y resistencias antirracistas que vienen enraizándose y creciendo en el territorio.

En 2019 pusimos en marcha un proceso entre konpartsakides y personas cercanas para pensar sobre el presente y el futuro de Komantxe, qué y cómo queríamos ser, con quiénes, desde dónde. Lo que no sabíamos es que al cabo de dos años nos íbamos a encontrar donde nos encontramos, con una reinvención. Y eso nos alegra.
Nos alegra porque no ha sido fácil. Y porque podemos decir, con orgullo, que no nos hemos quedado en la conveniencia. Hemos sido radicales; hemos bajado a las raíces, y no nos ha dado miedo remover todo lo que hemos visto necesario remover. Lo cual tampoco ha sido siempre fácil, qué duda cabe. Pero con esos mimbres hemos creado algo reconocible y nuevo, una konpartsa de raíces profundas y fuertes.

Hemos encontrado cosas que ya no nos valían y que era mejor dejar atrás. Y con pena a veces, con dudas a menudo, siempre sin miedo, las hemos dejado. Nosotrxs. Porque el proceso lo hemos hecho nosotrxs mismxs, con nuestras herramientas, sin apropiarnos del imaginario de nadie.

Al mismo tiempo, creemos y esperamos que nuestro proceso pueda servirle a alguien.

Cambiar el nombre de la konpartsa es la culminación del proceso. Un proceso con el que hemos aprendido y hemos evolucionado. Y ya no podíamos seguir usando el viejo nombre. Nos hemos renombrado porque nos hemos reinventado.

Somos Kranba!

Kranba! no está en los diccionarios. Kranba! está en las calles y los cantones, en las grietas. Kranba! está en la acción, en las complicidades y en el rizoma que queda bajo el asfalto, en los barrios y los puños.

Somos KRANBA!, y venimos a okupar todo!